Los errores más comunes del traductor y cómo evitarlos

Errores más comunes del traductor y cómo evitarlos

Los proyectos de gran tamaño, como la traducción de libros, suponen un reto tanto para los traductores como para los gestores de proyectos. Hoy hablaré de los errores más comunes que cometen los traductores cuando trabajan en este tipo de proyectos.

Los ejemplos proceden de mi propia experiencia en la gestión de una empresa de traducción en la que, entre otras cosas, tengo responsabilidades de gestión de proyectos y control de calidad antes de entregar el proyecto al cliente.

Hace un tiempo, en la agencia recibimos un pedido de un cliente habitual. Quería traducir un libro sobre el desarrollo de una carrera profesional para directivos de la administración pública. El texto era bastante voluminoso (más de 80.000 palabras), y los plazos de traducción eran ajustados.

En este caso, habría sido poco realista gestionar sin un equipo de traducción. Antes de empezar el proyecto, sólo había 4 personas en mi equipo, y dos de ellas ya estaban trabajando en otra tarea. Por lo tanto, tuve que contratar a más traductores. Al final, tuve seis traductores y dos editores trabajando en el proyecto al mismo tiempo.

Preseleccionamos a 12 traductores de la base de datos de BuscoTraductor.com, esperando contratar a los mejores tras una breve prueba.

Tras pasar la prueba, quedaron seleccionadas tres personas y les enviamos una invitación para participar en el proyecto. Se prepararon directrices básicas para traducir los términos y los enlaces a las fuentes.

Debido a la brevedad del plazo, el control de calidad se realizó en paralelo al proceso de traducción.

Y, por desgracia, encontramos muchos errores y omisiones tontas en la traducción. Veámos cuales fueron las más frecuentes:

1) Ignorar las instrucciones

En primer lugar, uno de los traductores no siguió las sencillas instrucciones que le proporcionamos junto con el cliente:

Los títulos de las fuentes extranjeras que aparecen en las notas a pie de página no se traducen, es decir, se mantienen en su forma original independientemente de que dichas obras hayan sido traducidas oficialmente al español. Esto es necesario porque la fuente siempre se considera la más fiable en relación con la traducción. Además, los lectores no pueden encontrar la obra original si se traduce su título.
Por consiguiente, en las notas a pie de página sólo deben traducirse los comentarios del autor.
Sin embargo, los títulos de los libros y los nombres de los autores deben traducirse al español y los títulos originales en otros idiomas deben ponerse entre corchetes si aparecen en el texto principal del libro (no en las notas a pie de página).

2) Miedo a hacer preguntas

Lo siguiente que me gustaría comentar es la necesidad de hacer preguntas. Sé que algunos traductores a veces tienen miedo de pedir ayuda si encuentran dificultades al traducir. Tal vez piensen que podría dañar su reputación profesional.

De hecho, los traductores no deben tener miedo de hacer preguntas. Simplemente no podemos saberlo todo. Todo el mundo, incluso el traductor más experimentado, puede tener dificultades al traducir. Si una frase o un concepto le hacen dudar, asegúrese de investigar el tema más a fondo y comprobar los hechos con varias fuentes.

Si no puedo entender una frase o un término incluso después de una búsqueda exhaustiva, siempre pregunto al cliente al respecto.

Cuando trabajes en una traducción, no intentes adivinar el significado.

Pida al jefe de proyecto o al cliente que le aclare las cosas y, a continuación, prepare una traducción adecuada basada en esta información. Una traducción mala o incorrecta puede dañar su reputación, pero nunca cuestionar el texto.

3) Transferencia de errores desde la fuente

Veamos este problema desde un ángulo diferente. A veces, incluso los escritores más profesionales pueden cometer un error. Si encuentra imprecisiones en el texto original, no las traslade a su traducción.

En su lugar, informe del error a su director de proyecto o al cliente. Demostrará que se toma en serio el trabajo y ayudará al autor a mejorar el original.

4) Falta de comprobación de los hechos

Cuando trabajes en un proyecto de traducción complejo como el de un libro, debes tener siempre en cuenta lo siguiente: si te encuentras con un acontecimiento histórico, una investigación científica o una persona pública mencionada en el texto, comprueba esta información en Internet.

La traducción no es un juego de adivinanzas. Como traductor profesional, es su responsabilidad comprobar los hechos y encontrar la traducción correcta comúnmente aceptada de acontecimientos históricos, nombres de personajes públicos en la lengua de destino, o incluso examinar el contexto cultural e histórico en el que se utilizó la palabra, frase o nombre.

Un buen ejemplo es la palabra "erradicación", que ha sido mal interpretada y traducida como "exterminio". El texto original no contenía información detallada sobre el acontecimiento descrito, ya que el autor suponía que era un hecho conocido.

Pero al buscar sobre el tema, el primer enlace en Google conducía a un sitio de noticias reputado en el que era posible averiguar que la "erradicación" significaba nada menos que "la dimisión de un grupo de políticos sin derecho a ser restituido en el cargo". Imagínese lo que podría haber ocurrido si hubiéramos pasado por alto un error de este tipo en la fase de control de calidad. Habría supuesto graves problemas para el autor.

5) Falta de corrección

El siguiente error está relacionado con la comprensión del texto fuente, y la recomendación es la siguiente:

Vuelve a leer tu traducción por separado del texto original.

Subraya los puntos difíciles de la traducción y apártalos durante al menos unas horas. Luego relee tu traducción sin cotejarla con el original. Si no puedes entender lo que has traducido sin cotejarlo con el texto original, tu traducción no es buena.

Además, si no puedes entender la idea original, no significa que el autor esté equivocado. Si la frase es demasiado compleja, intenta descomponerla en segmentos significativos y comprender la idea principal, para luego recrearla en la lengua de destino. Si eso tampoco ayuda, vuelve al punto anterior: pregunta al cliente o al director del proyecto.

Recuerda que es poco probable que los lectores puedan comprobar el original. Por lo que si la frase traducida no es clara, la culpa será tuya.

6) Sobrestimar las posibilidades

Si no estás seguro de poder hacer el trabajo en el tiempo especificado, toma un volumen menor. Es mejor hacer menos pero de mayor calidad que llevar las mismas 50 páginas durante dos días y entregar una traducción "en bruto" a tu cliente.

El mismo principio se aplica a los textos especializados. No deberías emprender la traducción de un manual demasiado técnico sin tener conocimientos específicos y experiencia en esa temática. No puede salir nada bueno de ello. Entregarás una traducción mediocre que no sólo socavará tu credibilidad como especialista, sino que podría tener consecuencias mucho más graves.

Sé realista sobre lo que puedes hacer y no aceptes traducciones de temas desconocidos y muy complicados.

7) Confía en el editor

Para resumir, hagamos una distinción entre traductores y editores:

El traductor debe evitar los errores semánticos.

¿Por qué es importante? El traductor debe velar por la correcta presentación del mensaje del autor, la traducción de términos y definiciones teniendo en cuenta el contexto y la coherencia narrativa para que el editor no tenga que cotejar constantemente la traducción con el original, tropezando con errores lógicos o deslices de traducción del traductor.

Un buen traductor también debe garantizar una traducción de calidad en términos de gramática, sintaxis y puntuación. Pero, por supuesto, es tarea del editor comprobar y corregir esos errores. Todos cometemos errores, especialmente cuando el proyecto es urgente y grande.

Por supuesto, esta no es una lista exhaustiva de los errores de los traductores. Algunos de estas sugerencias pueden parecer triviales u obvias. En la práctica, sin embargo, esto no impide que algunos de nuestros colegas cometan los mismos errores. Tenemos que hablar de ello una y otra vez para prevenirlos. Tarde o temprano, estos errores serán fatales para la carrera de un intérprete.

Si sigues estas sencillas pautas, podrás conservar tu reputación profesional y tus clientes siempre acudirán a tus servicios para nuevos proyectos. Espero que esto te ayude a convertirte en un traductor exitoso.

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